La Bicipatera
Texto y fotos: Manuel Maqueda
La Bicipatera.
Pateras con ruedas y sueños rotos en la frontera mejicana.
Al sur de Arizona, discurre una línea imaginaria que separa a Estados Unidos de Méjico, al primer mundo del tercero, a la riqueza de la pobreza, al idioma inglés del español y a los sueños de las pesadillas. A ambos lados, un sol de justicia cae a plomo sobre un desierto perdido de la mano de Dios, donde sólo encontramos cactos, escorpiones y monstruos de gila.
Hace unos meses, cerca de un poblacho fronterizo llamado Three Points, un agente aduanero descubrió una bicicleta herrumbrosa oculta entre los espinos. Era una mountain bike de fabricación china, de las que podemos comprar en cualquier mercadillo por un puñado de dólares. Alguien la había pintado crudamente de color negro mate y había desmontado los reflectantes. Desde entonces, todo tipo de bicicletas desvencijadas han comenzado a aflorar por cunetas y descampados, desde Three Points hasta la ciudad de Tucson.

Los mafiosos que se dedican al tráfico de inmigrantes de México a EEUU reciben el nombre de coyotes. Son los coyotes criaturas nocturnas, sagaces y oportunistas. Animales rastreros que son los primeros en ponerse a salvo cuando hay peligro, pero que no dudan en conducir a la muerte a otros sin remordimiento alguno.
Desde la frontera mejicana hasta Three Points hay 75 kilómetros de desierto abrasador. Se tarda tres días en recorrer esta distancia a pie, dos en bicicleta. No existen datos sobre la cantidad de hombres, mujeres y niños que mueren de sed y calor durante esta travesía.
Los inmigrantes deben mantenerse ocultos durante el día y viajar de noche. Además de las patrullas aduaneras, los alambres de concertina, las serpientes de cascabel y la escasez de agua, los inmigrantes han de extremar las precauciones para no ser descubiertos por los temidos minuteman, milicias ciudadanas que patrullan el desierto para “proteger la nación de la entrada de drogas, potenciales terroristas y delincuentes extranjeros” según leo en su página web. Los minuteman disponen de equipos de visión nocturna, vehículos todo terreno, navegadores vía satélite, radios….. Equipamiento de lujo para la modalidad de caza más excitante que existe: la del hombre.
Frente a los hummers, las motos y los GPS de estos rambos de pacotilla, tenemos un grupo de parias equipados con chanclas, estampitas de la virgen de Guadalupe y, si su bolsillo se lo permite, con bicicletas arruinadas. A menudo un pinchazo o una rotura de cadena marcan le diferencia entre el éxito o el fracaso, entre la vida y la muerte. Son historias de ciclismo épico sobre las que nunca leeremos un artículo en la prensa especializada.

Los más afortunados alcanzan Three Points, son cargados en camiones como animales y llevados a Tucson, desde donde se desparraman por todo Estados Unidos. Les encontraremos fregando platos, recogiendo tomates o trabajando en la construcción. Incluso limpiando el solar de las Torres Gemelas o reconstruyendo Nueva Orleáns tras el huracán Katrina. En 10 años que llevo en este país jamás he visto un solo mejicano pedir limosna. Si embargo, he recibido correo basura de los minuteman, la Rifle Association y otros grupos paramilitares solicitando mi patriótico donativo.
Sólo deseo que los dioses del desierto protejan en su viaje a estos ciclistas anónimos hasta que un día, ojalá cercano, desaparezcan las razones que les impulsan a dejar atrás sus casas y sus familias para morir o malvivir al otro lado de una línea pintada en un papel. No dejes de pedalear, nos vemos el próximo mes.
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Si deseas expresar tu oposición a las prácticas represivas contra los immigrantes mejicanos, te sugiero que visites la web de la MAPA y rellenes el formulario.
Y aquí te pongo un enlace a la web de los minuteman. No dudes en escribirles un email decirles lo que piensas de ellos. Aunque sepas inglés, te sugiero que lo hagas en la lengua de Cervantes -más vale que la vayan aprendiendo.
Y para terminar, un vídeo de Dylan.
Labels: ciclismo, derechos humanos, inmigración, mountain-bike, opinión, tirando millas, USA



2 Comments:
Guau! muy buena crónica. Conocí tu blog gracias a la revista El mundo de la mountain bike. Aunque desgraciadamente llegan a mi país (Colombia) bastante tarde -5 o 6 meses después - las compro con devoción.
Soy fanático ciclomontañista desde hace 14 años y tengo una colección absurda de revistas, las cuales he coleccionado por casi 13 años.
Muy buen blog. De seguro pasaré por aqui a menudo.
hace mucho lo lei y me gusto mucho, hoy lo volvi a encontra y lo he compartido, sobre todo porque mezcla dos de mis experiencias, una la bici, y la otra el ser ilegal, gracias Manuel
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