Monday, December 26, 2005

El mensajero siempre llama dos veces.

Texto y fotos: Manuel Maqueda


Tirando Millas.


El mensajero siempre llama dos veces.


En estas fechas, las cartas y los paquetes viajan por todo el mundo llevando felicitaciones, regalos y, a veces, contenidos inverosímiles.


Hoy he desmontado y empaquetado mi bici para llevármela a España y no he podido evitar pensar en la odisea de una joven cubana llamada Sandra de los Santos. Hace un año, Sandra se introdujo en una caja y se envió a si misma por mensajería hasta Florida. Tras pasar muchas horas en posición fetal y soportar gélidas temperaturas durante el vuelo, fue descubierta sana y salva en la zona de carga del aeropuerto de Miami. Un método alternativo a la tradicional balsa o patera, gracias al cual Sandra pasará sus primeras navidades en EEUU como refugiada política.


Efectivamente, éstas son fechas de pequeños milagros: los quintos vuelven a casa por Navidad para comer turrón light (aunque la mili ya no es obligatoria), las muñecas de Famosa se dirigen al portal (aunque las niñas de hoy prefieran un tamagotchi) y los niños de San Ildefonso siguen repartiendo premios millonarios (aunque ahora canten en euros y se hayan unido al coro niños inmigrantes.) Pronto cantarán los números en rap, tiempo al tiempo.


Son días de dar y recibir regalos, y la bicicleta solía ser uno de los más solicitados por los niños en sus cartas a los Reyes Magos. Sin embargo, las generaciones recientes parecen más interesadas en videoconsolas, teléfonos móviles y reproductores MP3, ya que aquéllas son incapaces de otorgar la gratificación fácil e inmediata de estos últimos. Por otra parte, uno ya no sabe a quién enviar la carta, ya que la confabulación de Papá Noel con las grandes superficies comerciales ha ido erosionando paulatinamente el monopolio de los Reyes Magos de Oriente, a pesar del tirón exótico y multiracial de estos últimos.



Lo que no ha cambiado es que en Navidad nos reunimos con nuestra familia y amigos para comer y beber como si hubiese llegado el fin del mundo. Por eso, quiero dedicar un recuerdo a Sandra de los Santos, la cubana que se autoenvió por mensajero, y a muchos otros inmigrantes, refugiados y personas desplazadas a las cuales no les será posible reunirse con sus seres queridos en estas fiestas. Como paliativo a la distancia, circulan por el mundo millones de cartas y de paquetes con regalos de todo tipo, los cuales, al fin y al cabo, son formas de enviarse a uno mismo -aunque no en sentido literal como hiciera Sandra.


Quizás me estoy haciendo viejo y veo todo del color del carbón, pero, en estas navidades, el mundo me parece un lugar un poco desquiciado. No obstante, un año más, sacaré mis zapatillas de montar en bici al balcón la noche del día 5 esperando que alguien nos regale un poco de paz y de sentido común en el año nuevo. Ahora os dejo: mi bicicleta y yo tenemos que autoenviarnos a España en avión. Iremos un poco más cómodos que Sandra de los Santos, pero sólo un poco. Felices fiestas y buen pedaleo en 2006.


Felices pedaleos. Muchas gracias por visitar mi blog.
Un saludo, nos vemos en los caminos. Manuel

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