Tuesday, July 26, 2005

In Vino Veritas

Texto y Fotos: Manuel Maqueda


In Vino Veritas


Tengo que confesar que me gusta el vino, casi tanto como el mountain bike. Lo malo es que combinar ambas aficiones as veces requiere de mucha maña.

Una de las cosas que me gustan de los antiguos romanos es su capacidad para incorporar y reciclar los dioses de otras civilizaciones. Bautizaron con el nombre de Baco a Dionisos, dios griego del vino, y lo incorporaron alegremente a su panteón.

Yo hago parecido: me gusta el misticismo cultural y el sincretismo religioso. Estoy dispuesto a ponerle una hoy vela al rioja y mañana otra al cabernet sauvignon; hoy una ofrenda al singlespeed y mañana otra al enduro.

Si voy a una salida larga, a veces, meto una botella de vino español en la mochila. Tendrías que ver las caras de los americanos cuando la saco.

Aquí en California, las masas acaban de sucumbir a la fiebre del vino. Aunque Fray Junipero Serra sembrase de vides las 21 misiones españolas que jalonaron la costa californiana en el siglo XVIII, a los angloparlantes les ha llevado unas cuantas generaciones añadir a Baco a su panteón. ¡Más vale tarde que nunca! Lo malo es que un vaso de vino en California cuesta lo que una botella en España. ¿Qué hacer entonces cuando se aproxima el fin de mes?



Para empezar, te pones la ropa ciclista más cantosa que tengas, de manera que hasta un aborigen australiano sepa a un kilómetro que eres un ciclista. Si no hay ninguna bodega cerca, echas tu bici al coche y conduces hasta las proximidades de una. Aparcas, sacas la bici y das una vuelta por le campo, metiéndote en cada charco que veas. Si quieres, puedes revolcarte un poco por el barro. Si el tiempo es seco, échate agua por encima y patea bien el suelo para levantar todo el polvo que puedas.

Ahora viene lo bueno. Entra en la sala de degustación, jadeante, con la mira desencajada. No te quites el casco. Siéntate en la barra y diles con mucha decisión y seriedad que quieres probar sus mejores vinos. Cuando te pongan el primer vaso, te estarán observando, así que agítalo, huélelo como un sabueso, paladea cada sorbito, haz gárgaras, mira la copa al trasluz con los ojos entrabiertos. Sé simpático y cuéntales que eres de un país donde todos tenemos un grifo en la cocina de la casa del que sale rioja.

Si en realidad no tienes ni idea de vinos, no te preocupes y di lo primero que te venga a la cabeza: creerán que la barrera del idioma les impide comprender tu expertísima opinión. Si has traído un bocata, ha llegado el momento de sacarlo de la mochila y engullirlo tranquilamente, es otro detalle excéntrico que terminará de convencerles de tu pedigrí carpetovetónico.

Cuando hayas probado cada vino dos o tres veces y tengas a todo el personal cautivado con tu simpatía, llega el momento de comprar. Diles que te encantaría llevarte un mágnum de su cabernet gran reserva, una caja de merlot cosecha, un par de cajas de sauvignon blanc para beber fresquito al llegar a casa del trabajo y una caja de chardonnay para acompañar las cocochas en salsa verde que preparas los viernes para cenar.



De pronto... te acuerdas que has llegado allí en bicicleta... Te disculpas y les dices que volverás pronto, esta vez con coche. Si algún espabilado te ofrece enviarte el vino a casa, dile que no has traído tu tarjeta de crédito. Despídete muy amablemente, dando la mano a todos y dos besos a las señoras.

Enhorabuena, te has salido con la tuya, pero..... ya que te han tratado bien, una vez sanees tu economía, vuelve a visitarles y cómprales, al menos, un par de botellas. Así, además de buen vino, tendrás buen karma para ti y para el próximo biker español que pase por allí... que puede que sea yo mismo.

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Aquí tienes algunas bodegas de California que se pueden visitar en mountain bike:

Bonny Doon Vineyards
No te pierdas las atrevidas etiquetas. Esta rompedora bodega apuesta por los tapones a rosca en lugar de corchos. Prueba su vino de Sushi y su licor de frambuesa. Tienes Wider Ranch y los famosos senderos de UCSC a un paso.

Cinnabar Magos, brujas y nombres de astrología en las etiquetas. Excelente el Merlot. Muy asequible el Mercury Risisng y muy buenos caminos con vistas del Silicon Valley.

Bargetto Bodega familiar, pero un poco pija. Cerca tienes muchos campillos underground y los famosos caminos ilegales de Nisene Marks.

Navarro En el bellísimo Anderson Valley. El Chardonnay es excelente. No lejos tienes Husch (buenísimo el Sauvignon Blanc) y Roederer (que elabora un fantástico espumoso que se sirve en la Casa Blanca) En el cercano Mendocino podras bucear a la pesca de albulón en compañía de jaquetones y pedalear entre algunas de las secuoyas más grandes de la costa.

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2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

komo te lo montas, kabrón

6:57 PM  
Anonymous Anonymous said...

This is Tom from the winery. Awesome article! thanks for the link and come back any time!

6:58 PM  

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