Biker Metrosexual
Texto y fotos: Manuel Maqueda
Tirando Millas
Biker Metrosexual
“Cuando veo un adulto en bicicleta cesa mi desesperanza por el futuro de la raza humana”. H.G. Wells.
Highway 9, carretera de montaña entre Ben Lomond y Big Basin State Park. Por mi espalda, percibo el inconfundible chop, chop, chop de un motor V8 de gran cilindrada. Pedaleo al borde mismo del asfalto para facilitar el adelantamiento. No sólo es por civismo: los americanos, acostumbrados a sus amplias avenidas y espaciosos aparcamientos, nunca fueron unos hachas calculando las dimensiones de sus mastodónticos vehículos.
Una vieja camioneta pick up me rebasa. De la ventanilla emerge una mole vestida con chaqueta de leñador y gorra de camionero. Get off the road, you faggot! -Fuera de la carretera, maricón.

fun car -mm
Entre los sectores más rancios de la América de escopeta y six pack, parece ser que la ropa de lycra ajustada y las bicicletas no son cool. Por más que la lycra ahora esté demodé y se estile sobre todo la indumentaria baggie del freeride, a veces, a uno de apetece vestirse de “fardacolari”, aunque sólo sea para llevar la contraria. Surfers, triatletas, esquiadores de fondo y otros deportistas se enfrentan, ocasionalmente, a incidentes similares. La notable excepción es la del béisbol, deporte en el que marcar paquete sí parece aceptable hasta para el estadounidense más profundo.
Las chicas ciclistas tampoco se libran de los excesos verbales del esporádico cromañón. Claro que, en su caso, suele ser el equivalente en inglés de tía buena o macizorra... lo cual sí tiene un parangón más directo con lo que sucede en la España de Atapuerca, la cual, no nos olvidemos, también existe.
El fichaje de Beckham por el Real Madrid supuso la incorporación del término metrosexual al léxico de las masas. Pero muchos europeos que vivimos al otro lado del charco ya lo conocíamos hacía tiempo. Multitud de pequeños detalles nos habían colocado, sin nosotros quererlo ni saberlo, en la cresta de la ola de la metrosexualidad. Por ejemplo, nuestra capacidad para cocinar otras cosas que no sean barbacoas. O nuestra costumbre de sentarnos, si nos apetece, con las piernas cruzadas. También nos arreglamos más, manejamos mejor el cuchillo y el tenedor y jubilamos antes nuestras camisetas viejas que el americano medio.
¿Y qué me dices de la afición al ciclismo? Si además te vistes con lycra de colores festivos, apoyas tu trasero sobre un fálico sillín y sales en bici con tus amigos por caminos solitarios, quizás lo de metrosexual se quede corto. Y si eres chica, tampoco te libras: tal y como están las cosas, estoy seguro que algunos jueces rancios admitirían la ropa ajustada y la postura sugerente como circunstancias atenuantes, o incluso eximentes, si alguno se propasase contigo.

mm
Dejando aparte las diferencias culturales, creo que la solución pasa por las escuelas. Pero también por crear unas sociedades, en USA y en España, en las que se monte mucho en bicicleta y se haga más el amor y menos la guerra. Guerra con los árabes en el caso americano y guerra entre nosotros mismos en el caso español. I have a dream.
Mientras tanto, si alguien se mete contigo, tómatelo con una sonrisa. No dejes de pedalear y hasta pronto.
Manuel Maqueda para El Mundo de la Mountain Bike nº 20
Tirando Millas
Biker Metrosexual
“Cuando veo un adulto en bicicleta cesa mi desesperanza por el futuro de la raza humana”. H.G. Wells.
Highway 9, carretera de montaña entre Ben Lomond y Big Basin State Park. Por mi espalda, percibo el inconfundible chop, chop, chop de un motor V8 de gran cilindrada. Pedaleo al borde mismo del asfalto para facilitar el adelantamiento. No sólo es por civismo: los americanos, acostumbrados a sus amplias avenidas y espaciosos aparcamientos, nunca fueron unos hachas calculando las dimensiones de sus mastodónticos vehículos.
Una vieja camioneta pick up me rebasa. De la ventanilla emerge una mole vestida con chaqueta de leñador y gorra de camionero. Get off the road, you faggot! -Fuera de la carretera, maricón.

fun car -mm
Entre los sectores más rancios de la América de escopeta y six pack, parece ser que la ropa de lycra ajustada y las bicicletas no son cool. Por más que la lycra ahora esté demodé y se estile sobre todo la indumentaria baggie del freeride, a veces, a uno de apetece vestirse de “fardacolari”, aunque sólo sea para llevar la contraria. Surfers, triatletas, esquiadores de fondo y otros deportistas se enfrentan, ocasionalmente, a incidentes similares. La notable excepción es la del béisbol, deporte en el que marcar paquete sí parece aceptable hasta para el estadounidense más profundo.
Las chicas ciclistas tampoco se libran de los excesos verbales del esporádico cromañón. Claro que, en su caso, suele ser el equivalente en inglés de tía buena o macizorra... lo cual sí tiene un parangón más directo con lo que sucede en la España de Atapuerca, la cual, no nos olvidemos, también existe.
El fichaje de Beckham por el Real Madrid supuso la incorporación del término metrosexual al léxico de las masas. Pero muchos europeos que vivimos al otro lado del charco ya lo conocíamos hacía tiempo. Multitud de pequeños detalles nos habían colocado, sin nosotros quererlo ni saberlo, en la cresta de la ola de la metrosexualidad. Por ejemplo, nuestra capacidad para cocinar otras cosas que no sean barbacoas. O nuestra costumbre de sentarnos, si nos apetece, con las piernas cruzadas. También nos arreglamos más, manejamos mejor el cuchillo y el tenedor y jubilamos antes nuestras camisetas viejas que el americano medio.
¿Y qué me dices de la afición al ciclismo? Si además te vistes con lycra de colores festivos, apoyas tu trasero sobre un fálico sillín y sales en bici con tus amigos por caminos solitarios, quizás lo de metrosexual se quede corto. Y si eres chica, tampoco te libras: tal y como están las cosas, estoy seguro que algunos jueces rancios admitirían la ropa ajustada y la postura sugerente como circunstancias atenuantes, o incluso eximentes, si alguno se propasase contigo.

mm
Dejando aparte las diferencias culturales, creo que la solución pasa por las escuelas. Pero también por crear unas sociedades, en USA y en España, en las que se monte mucho en bicicleta y se haga más el amor y menos la guerra. Guerra con los árabes en el caso americano y guerra entre nosotros mismos en el caso español. I have a dream.
Mientras tanto, si alguien se mete contigo, tómatelo con una sonrisa. No dejes de pedalear y hasta pronto.
Manuel Maqueda para El Mundo de la Mountain Bike nº 20
Labels: ciclismo, mountain-bike, opinión, tirando millas



1 Comments:
Y si vas depilado ya la flipas!!!!
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